Parece que el Real Madrid necesitaba un gol en contra para darse cuenta que podía competirle al Barcelona, ya que después del gol de Pique, el equipo de Zidane, en vez de irse abajo, se levantó y con un jugador menos terminó con el invicto del odiado rival.

El primer tiempo el Madrid estuvo casi siempre en su campo, intentando detener a los blaugranas que cada vez avanzaban más metros. Suarez dejó ir la más clara en los primeros 45 minutos, abanicando un servicio de Neymar, cuando ya no llegaba Keylor. Poco paso en el resto de la primera mitad, salvo una dudosa jugada de Ramos sobre Messi, donde algunos vieron penal. Barcelona seguía dominando el juego, pero no podía crear mucho peligro.

Lo mejor llego en el segundo tiempo. A poco de que los equipos volvieran a la cancha, Messi se inventó una (otra de tantas) genialidad en el área merengue, picando en balón, que iba con dirección al ángulo, pero el Tico Keylor Navas, voló y desvió el esférico de manera impresionante. En la siguiente jugada, Pepe perdió la marca de Gerard Pique, quien de cabeza puso el 1-0 y desato el éxtasis en el Camp Nou.

Pero 5 minutos después, Marcelo decidió cambiar el rumbo del partido. El brasileño recorrió el área con una magnifica conducción y sirvió para Gareth Bale, quien centro a Benzema. El balón lo desvió ligeramente un defensa pero, al verla en el aire, Karim no dudo tirarse, como acróbata, una media tijera y anotar el del empate.

Era un Madrid diferente, con una mentalidad diferente. Como si Zidane los hubiera motivado los 15 minutos que estuvieron encerrados en el vestuario. Los Blancos siguieron yendo al frente, pero los problemas llegaron. Bale anoto y le anularon el gol, y después Sergio Ramos se fue expulsado. Pese a esto, el Real Madrid no bajo los brazos, y de la mano de Cristiano anoto el gol de la victoria a poco el final.

En La Liga, quizás este triunfo sirva de muy poco, pues están el Madrid sigue estando lejos del primer puesto. Pero esta victoria, más que nada, es una inyección anímica al equipo de Zidane. Es una muestra de que pueden competir y de que el Barcelona, aunque lo parezca, no es invencible. Ahora les queda tirar todas las fichas por la Copa de Europa. Jugando como hoy en la segunda mitad, quizás no todo sea tan triste al final de la temporada.