La tristeza fue general con el infortunado final

La misma historia de siempre. | @arturoesau

Como la clásica novela mexicana donde la pobre termina casada con el rico, pero a diferencia de aquella esta se repite solo cada cuatro años y no tiene un final para nada feliz, México termina eliminado otra vez en una Copa del Mundo en Octavos de Final, con la sensación de que se pudo dar más y llegar por fin al quinto partido fuera de casa.

El día empezó como uno más: típico domingo con poco tráfico, poca afluencia de gente frente a la casa, día de mercado en la esquina, pero con menos gente que siempre por el partido, los que atendían los puestos tenían la televisión lista o en su defecto un radio para poder seguir lo que pasaba en el encuentro. Todos se apuntaban ya listos para ver el encuentro de los Verdes ante la Naranja Mecánica.

Yo fiel a mi costumbre en los partidos importantes decidí verlo totalmente solo, así me concentro en lo que suceda, pendiente de las acciones del encuentro y no en que fulanito ya tiró su bebida, sutanito ya hizo un chiste…si, lo sé, soy un solitario. Mi única compañía fue mi gata que al parecer tomó la decisión más sabia: dormir como si fuera su último día.

Si bien el rival era Holanda que terminó con marca perfecta en grupos, y además de todo con el plus de golear a la aún Campeona España se tenía esperanza por la primera fase que se logró, y es que luego de una eliminatoria de lágrima y calificar ante la débil Nueva Zelanda en Repechaje  no se tenían las mejores expectativas.

Los más optimistas decíamos que se podían sacar cuatro puntos, otros pesimistas y haters decían que nada, que incluso iba a ser peor que la catástrofe de Argentina 78, pero México demostró lo contrario y sacó siete muy buenos puntos en el sector.

Primero se le ganó a Camerún, bueno, algo normal, incluso el árbitro se dio el lujo de anular dos goles válidos, luego ante el local los pronósticos no eran buenos, digo, era Brasil, el local, pero se hizo un partido inteligente y con un enorme Ochoa se le sacó el empate. Finalmente se derrotó con claridad a los habladores croatas que fueron quienes terminaron con las rodillas temblando y si le metieron gol a Memo…pero cuando ellos ya llevaban tres en contra.

Todo eso daba para pensar que había algo que hacer ante Holanda, y así fue, el primer tiempo fue de los mexicanos, los nuestros fueron mejores, lamentablemente el final de los primeros 45 minutos fueron el augurio de lo que sería el segundo: error del Maza, penal no marcado sobre Robben y finalmente la fractura de uno de los mejores jugadores del equipo, Héctor Moreno.

Empezó el segundo tiempo, Giovani se animó de fuera del área venciendo a un nervioso Cillessen; la euforia se desató no solo en la cancha, en las calles se escucharon los gritos de la gente, de los niños del templo frente a la casa, yo perdí la compostura y volví a gritar como nunca haciendo que mi gata despertara y huyera de la casa ante mi ataque de euforia.

Pero ante la actitud del equipo de defender ante Holanda regresaron los fantasmas de Francia 98; tener dominado a un equipo en el papel superior y que termine dándote la vuelta. Los presentimientos se intensificaron con los cambios inexplicables de Herrera, el nervio incrementaba, mis manos ya no tenían un solo milímetro seco.

Y los presentimientos se hicieron realidad, primero Sneijder que ante la nula marca tomó un rebote y empató todo a solo dos minutos del final, yo me quedé frío, solo moví la cabeza a los lados…bueno, en tiempo extra se puede hacer algo, pero faltaba lo peor.

Robben ya había intentado engañar al árbitro, tomó la pelota por derecha, recortó, Márquez metió la pierna, y aunque no lo tocó el de negro señaló el manchón penal decretando la pena máxima,  Huntelaar tomó el balón y bueno, aún quedaba que Ochoa se siguiera creciendo y detuviera el disparo…pero no sucedió.

De la incredulidad se pasó a la simple y sencilla sensación del “no puede ser”…en cuatro minutos se fueron los Cuartos de Final por la coladera, bastó la peor media hora jugada en el Mundial para terminar de nuevo en los Octavos. La sensación de júbilo que había en las calles, en los niños del templo, en mí se fue al caño como cada cuatro años.

A esta Selección se le juntaron varios errores del pasado: descuidar una ventaja como en el 98, pensar en los Cuartos de Final como en el 2002, aún no se tenía a Holanda en la lona y ya se estaba eligiendo a Costa Rica o Grecia, malos cambios también como en el 2002, un error arbitral en contra como en el 2010; pretextos son muchos, culpables uno solo: el equipo completo.

Y todo duele más cuando se revisa que desde el 94 Selecciones con potencial menor o parecido a la nuestra se han metido a ese maldito quinto partido jugando fuera de casa: Rumania, Bulgaria, Dinamarca, Croacia, Estados Unidos, Senegal, Turquía, Ucrania, Uruguay, Ghana y Paraguay…en esta edición ya lo lograron Costa Rica y ahora Colombia, y queda ver si Argelia no da la sorpresa y lo consigue.

Al final de cuentas la historia es la misma, como siempre, y a pesar de que deberíamos estar acostumbrados sigue doliendo, sigue pegando y nos seguimos preguntando “¿por qué?”, hpy seguimos con la resaca de la eliminación y seguro durará por varios días más…hoy si aplica la trillada frase “me dueles México”, y seguro lo seguirás haciendo y yo te seguiré queriendo.

Como me dueles México…