El abrazo del alma.|Por: Christopher Valencia. @chrisvalencia95

El árbitro pitó el final y todos estallaron en júbilo, Argentina era campeona del mundo y lo celebraba en su casa, con su gente. Fue en ese momento cuando un afortunado fotógrafo de “El Grafico” se encontró con una de las imágenes más grandes en la historia del futbol, un abrazo histórico, pero este no era un abrazo cualquiera como los que vemos en casi todos los partidos, cuando los técnicos se saludan o cuando los jugadores se felicitan después de un buen partido, este era diferente, era “El abrazo del alma”.

Víctor Dell ‘Aquila era un niño como cualquier otro, sin preocupaciones ni nada, hasta que en 1967 cuando tenía 12 años, sufrió un grave accidente mientras jugaba, un cable de alta tensión le fulminó los brazos, dejándolo en coma. Fue un golpe muy duro para un niño, pero Víctor supo salir adelante a pesar de eso y tiempo más tarde se volvió un hincha apasionado por el futbol, en especial por Boca Juniors, sin duda el futbol hizo que este niño viviera de nuevo después del terrible accidente.

El futbol le devolvió la alegría a Víctor y el 25 de junio de 1978 vivió el que quizás fue el mejor día de su vida, ya que asistió a la final del mundial entre Argentina y Holanda. El Monumental estaba a reventar, no cabía ni un alma más, solo algunos afortunados lograron asistir a ese gran encuentro, entre ellos Víctor. Los locales se fueron al frente con gol del Matador Kempes pero la naranja mecánica empató los cartones a 8 minutos del final gracias a Nanninga, todo se decidiría en tiempos extra. Allí fue cuando Kempes anoto otro tanto para poner a su selección al frente y a 5 del final, Bertoni puso el definitivo 3-1 que le daba la copa a Argentina.

Cuando el árbitro decreto el final, los más de 70,000 aficionados explotaron en gritos y felicidad, todo el pueblo argentino celebraba la conquista del futbol mundial. El portero Fillol y el defensa Tarantini se arrodillaron y se abrazaron, fue entonces cuando un fotógrafo capturó el gran momento, un hincha sin brazos llegaba corriendo festejando y al ver a los jugadores arrodillados, se acercó a querer abrazarlos, lógicamente no podía pero la imagen nos deja ver que fue como si lo hubiera hecho, quizás no fue un abrazo común y corriente, pero fue un abrazo con el corazón, un abrazo del alma.

Victor en el Monumental, casi 30 años despues de el historico momento

Esta imagen nos deja mucho, nos ensena que no hay que darse por vencido ante las adversidades, aunque a veces parezca que todo este perdido (como le sucedió a Víctor de niño) siempre habrá algo que nos devuelva la esperanza, en este caso, el futbol lo hizo con Víctor, él dice: “Yo le debo mi vida a mi familia, al de arriba, a mí mismo y a los jugadores”.

Cuando le amputaron los brazos, el le dijo al doctor: “¿Para que me deja vivir? Creo que al final de todo, él tiene la respuesta a su pregunta.

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