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25 de Enero del 2011. Egipto se unía mediante protestas a la denominada Primavera Árabe iniciada por Túnez en 2010, la cual tenía como objetivo levantarse en contra de los gobiernos totalitarios que gobernaban sus países, y buscar ejecutar ejercicios de poder más democráticos en pro de sus respectivas naciones. Pero como en toda revolución, hay grupos que están a favor y otros en contra. En este caso se dividían los pro-revolucionarios y los que defendían al entonces –ahora muerto- presidente Hosni Mubarak, quien estuvo en el cargo durante 31 años, tras haberse reelegido en cuatro ocasiones.

Así, mientras esto sucedía, el futbol en Egipto no paraba. La liga continuaba su calendario y veía como una joven perla africana se formaba como futbolista al noreste del país en el Cairo –capital de esa nación-, en un club llamado: El Mokawloon, equipo que comenzaba a darle minutos al jugador que a la postre se haría una pesadilla para el Chelsea en competencias europeas. Este personaje se llamaba: Mohamed Salah Ghaly, nacido en Basyoun, en la región de Gharbia. Y quien se caracteriza por ser un extremo o media punta muy rápido y escurridizo, características con las cuales empezaba a forjar su camino en la Liga Premier Egipcia, debutando en Mayo del 2010, pero como todo juvenil, tuvo que esperar su momento para irrumpir en el primer equipo con regularidad. Cosa que sucedió a la campaña siguiente, donde alcanzó la titularidad e inclusive su primer gol como profesional.

Al año siguiente ya con la Primera Árabe en acción, Salah siguió siendo titular de su club y llamando la atención de scouts tanto egipcios como internacionales. Pero no todo eran buenas noticias, ya que el 1 de Febrero del 2012 ocurriría un evento que marcaría el rumbo del futbol nacional y que obligaría al joven Mohamed buscar nuevos horizontes si quería sobrevivir como futbolista. Y es que en la final disputada entre el Al-Masry y el popular Al-Ahly, que daría como campeón al local; se presentaron escenas de violencia máxima cuando los aficionados del Al-Masry ingresaron a la cancha para agredir a los jugadores y seguidores visitantes, dejando a 74 personas muertas y casi mil heridas. Hecho apodado como la Tragedia de Port Said, y que fue desencadenado gracias a que tanto el club como los aficionados del Al-Ahly, eran pro-revolucionarios y estaban en contra de Hosni Mubarak; mientras que el Al-Masry apoyaba la continuidad del entonces presidente egipcio. Lo que generó las agresiones, y al final la suspensión indefinida de la liga de futbol en Egipto.

Tras esto, Salah tendría la oportunidad de jugar un amistoso con la Sub-23 de su país y el Basel, equipo que ya lo venía siguiendo desde sus inicios en Egipto, y que después del partido no dudo en ficharlo, cuando tras no jugar el primer tiempo entró para la parte complementaria y anotaría dos goles que le darían la victoria al representativo de su país.

El atacante egipcio firmaría con el club Suizo el 10 de Abril del 2012 por 2.5 millones de Euros, sólo dos meses después de la Tragedia de Port Said.

En Suiza encontraría un ambiente idóneo para continuar su formación como futbolista. Llegaría a un país tranquilo y sobrio, con una liga pequeña y sin mucha atención mediática, pero con un nivel competitivo que le haría superar sus límites, sobre todo en el plano de confianza, pese a no ser de las Top cinco ligas en Europa.

Además conocería a Murat Yakin (director técnico), con quien empezarían un proyecto bastante atractivo, especialmente en el modo de juego, con ideas y automatismos claros que verían sus frutos principalmente en los torneos continentales. Apareciendo como un club modesto, pero colocándose como un bloque sólido y competitivo.

Y aunque Salah llegó sin saber otra lengua mas que la árabe, dejó que sus virtudes y mentalidad hablaran por él. Haciendo olvidar a Xerdan Shaquiri, quien había sido comprado por el Bayern Munchen meses antes en la ventana de invierno, y que era la estrella del equipo, producto de las grandes dosis de desequilibrio que su juego ofrecía. Por lo que el egipcio era el sustituto del nacido en la todavía Yugoslavia. Y al igual que su antecesor –Xaquiri destrozaría al United en la 2011-12 de Champions League-, Salah brillaría en Europa, teniendo cierta afinidad al Chelsea –sin olvidar el partido contra el Tottenham de la temporada pasada en Europa League de cuartos de final-, a quienes en cuatro partidos les haría tres goles, además de ser una amenaza constante cuando tenía que atacar el espacio a velocidad, tanto con balón controlado como corriendo en busca de ser abastecido. Exponiendo de igual forma, la volátil cadera que lo caracteriza para poder cambiar de dirección y regatear a los rivales en turno.

Así que siendo campeón de la Super Liga Suiza y de la Copa Suiza 2012-13, además de registrar 19 goles en 77 partidos –en todas las competencias-, Mohamed Salah dio el salto a la élite al ser fichado por el Chelsea, aprovechando la salida de Juan Manuel Mata en dirección a Carrington, Manchester y la de Kevin De Bruyne hacia Wolfsburg, Alemania. Salidas que concedían dos lugares en la plantilla, siendo el egipcio una de esas dos plazas.

Con esto, Salah ha salido de la zona de confort que representaba la liga suiza. Ahora estará instalado en la vertiginosa e intensa Premier League, bajo la disciplina de José Mourinho, quien seguramente explotará sus virtudes, limara las asperezas técnico-tácticas que consideré, y sin dudas le fomentará el trabajo en equipo, haciendo énfasis en los recorridos y transición defensiva. Pero sobre todo, será un paso más para dejar atrás los conflictos sociales y políticos del lugar donde nació y dio sus primeros pasos como futbolista, para colocarse en los barrios más adinerados de Londres, en Fulham –locacion donde se encuentra en el estadio del Chelsea-. En un viaje que empezó en Port Said y continua en Stamford Bridge.

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