El Real Madrid es un equipo acostumbrado a gastar millones de dólares cada verano para reforzar sus ya nutridas plantillas. Esta ha sido una práctica que se ha impregnado en la identidad del club, desde que Santiago Bernabéu la instalara en el modo de operar del conjunto Merengue, pese a tener un gran sistema de formación y desarrollo de talento juvenil, La Fábrica, homologa de la famosa Masía del eterno rival, el Barcelona.

Ahí en ese departamento que tanto desprecia y desperdicia el club blanco, que ha visto como grandes emblemas de la institución se han formado como Raúl González, José María Gutiérrez Hernández Guti o Iker Casillas, y donde además invierten alrededor de 15 millones de Euros anuales para mantenerla; hoy ve cómo –como su nombre indica- sigue fabricando jugadores con talento suficiente para incrustarse en el primer equipo del Real Madrid. Llámese Álvaro Morata, Daniel Carvajal –quien regresó-, Nacho o bien la última gran repuesta de La Fábrica: Jesé Rodríguez.

Jesé es el vivo ejemplo de que hay muchos jugadores en los juveniles del club blanco con la capacidad para saltar al siguiente nivel, y no tener que estancarse jugando para el equipo B, o bien buscar nuevos horizontes donde su talento será explotado y capitalizado, debido a la voraz hambre de la dirigencia Merengue para siempre buscar y fichar al jugador mediático de moda, que llegará a bloquearle un lugar en la plantilla.

Pero ahora con el plan de españolización que busca ir ejecutando Florentino Pérez en el Santiago Bernabéu, varios españoles y sobre todo juveniles, han visto la luz al final del túnel. Casos como los de Illarramendi e Isco, que sin ser formados en la cantera del club fueron clasificados como objetivos primarios. Mientras que Carvajal fue traído de vuelta tras un año extraordinario con el Bayern Leverkusen, y a Álvaro Morata y Nacho se les ha ido dosificando poco a poco para darles los últimos retoques para terminar su formación como futbolistas. Siendo Jesé Rodríguez un ejemplo aparte, ya que él ha sabido capitalizar las oportunidades que se le han presentado, inclusive teniendo una brutal competencia por las posiciones donde tiene un mejor desenvolvimiento así como una mayor influencia.

El extremo o media punta español que puede moverse por todo el frente de ataque del equipo, ha saltado a la luz pública y al imaginario futbolístico internacional con mucha contundencia, pese a ya tener varios años llamando la atención, tanto por ser un habitual en los procesos de selecciones menores con España, así como por los registros que dejó con el Real Madrid B, especialmente en la temporada pasada donde marcó 22 goles en 38 partidos. Y es que a Jesé le quedaba chico ese contexto. Constantemente era elogiado por sus superlativas actuaciones bajo el mando de Alberto Toril, al grado de que muchas voces lo pedían para el primer equipo que en ese entonces gestionaba Mourinho.

Ante esto, Jesé se dio cuenta de que era capaz de abrirse camino hacia el escenario grande, el importante. Tanto fue así que en una entrevista con el diario MARCA, el jugador dejó entrever su disgusto y frustración por no tener un papel mucho más relevante dentro del esquema de José Mourinho, sugiriendo que sí no tenía acción podría dejar la disciplina blanca: “No entiendo por qué no me dan una oportunidad; yo quiero jugar en el primer equipo, pero si no llega miraré otras cosas; poco a poco la esperanza se va perdiendo”.

Con estas declaraciones, el chico de apenas 20 años de edad, mostraba los altos niveles de ambición que corrían por sus venas. Misma que ha utilizado en esta campaña para colocarse como una opción interesante para Carlo Ancelotti. Ya sea como un revulsivo o cambio en un partido, o bien para participar constantemente en las rotaciones del equipo, con lo cual demuestra la jerarquía y confianza que ha ido ganando desde que se le ha dado la oportunidad de jugar regularmente.

Jesé ha ido abriendo su propio camino, superando obstáculos aunque estos se llamen Gareth Bale, Ángel Di María o Karim Benzema -ya que Ronaldo es inamovible e indiscutible-. Ofrece frescura, cambio de ritmo y dirección. Fomenta el juego vertical y directo, aderezado con gol y asistencia, pero sobre todo, mucha hambre de triunfo. Sobresaliendo y dejando huella en una constelación repleta de estrellas que costaron varios millones de billetes verdes. Lo que hace recordar al aficionado madridista que existe un gran trabajo con los juveniles en las inferiores del equipo, los cuales representan la identidad y ADN del club más laureado del mundo. Adjetivo que le permite olvidar al talento casero y optar por jugadores con más experiencia y cartel. Aspecto que acentúa aún más el desempeño positivo de Jesé Rodríguez, la respuesta de La Fábrica.

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