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Mourinho regresó a Stamford Bridge en busca de encontrar estabilidad técnica, tras varios estrategas al mando pero ninguno concretando un proyecto a mediano y largo plazo, pese a que el club londinense había encontrado éxito en los últimos años consiguiendo la Champions League y la Europa League. Ambos títulos logrados bajo el mando de dos hombres con poco reconocimiento por la labor ejecutada. Di Matteo querido por la afición Blue, pero irreconocible para Roman Abramovich; mientras que Benítez visto solo como una solución temporal, y repudiado por gran parte de la fanaticada del club por su pasado Red, y las polémicas declaraciones hechas en ese entonces hacia el Chelsea.

El amado portugués está en casa de nuevo, y fiel a su costumbre ha empezado a acomodar todo su ambiente para satisfacer su gusto, modo de ver y vivir el futbol. Siendo la parte deportiva la que obviamente toma la delantera, y donde su mano se nota con mucha más fuerza. Un ejemplo de esto, es el papel que tienen los media-puntas en su sistema de juego, los cuales catapultan y definen el juego colectivo del Chelsea. Colocándose como los jugadores más influyentes del equipo.

Eden Hazard, Andre Schurrle, Willian, Oscar, Mata y De Bruyne, son los que ocupan la línea de tres volantes que Mourinho instala dentro de su 4-2-3-1. Siendo los primeros cuatro los que mayor relevancia y minutos de juego registran, ya que el español tiene un perfil totalmente diferente al de los demás. Y es que Juan Manuel tiene una  naturaleza distinta. Es de mas pausa, análisis y bajar el ritmo para escoger el pase perfecto o el movimiento idóneo; mientras que los demás son el media punta prototipo del estratega lusitano. Rápidos, directos, verticales, con mucha continuidad, movilidad y fluidez en su juego. Aspectos que agilizan la transición ofensiva en tres cuartos de cancha, así como la creatividad en la misma zona. Acciones que se vuelven el objetivo principal en la apuesta ofensiva del Chelsea para llegar a gol.

A este Chelsea de Mourinho no le interesa ganar en posesión de balón ni tomar la iniciativa para atacar, de hecho se siente cómodo si es dominado o juega en su propio campo. Todo esto es bienvenido mientras sus media puntas así como su medio centro de recorrido tengan espacio para correr y llegar a zona de definición. Esto significa que tanto la salida como la transición ofensiva se ejecuta a máxima velocidad y con muy pocos toques. Es vertical, con vértigo y con mucha movilidad entre líneas por parte de Oscar, Hazard, Schurrle, Willian y compañía. Los cuales además buscan conjugarse con el centro delantero en turno. Ya sea Torres, Demba Ba o Eto’o, aunque estos no logren capitalizar el volumen de juego generado por sus enganches.

Asimismo, cuando el rival es inferior técnico-tácticamente, Chelsea opta por monopolizar la pelota, imponiéndose en posesión. Teniendo como principal objetivo hacer llegar el balón a sus media puntas –otra vez el patrón se repite-. No importa cómo, sino que llegue. Mourinho le resta mucha importancia a la elaboración o a tener largas o medianas secuencias de pases, especialmente entre sus mediocentros. Todo se resume a activar a su línea de enganches, y que ellos se encarguen de generar desequilibrio, aportar asistencias y desde luego mucho gol.

El balón puede llegar de un servicio largo en profundidad desde la defensa, con pases entre líneas por parte Lampard o Mikel, así como acarreos en longitud de Ramires partiendo desde la tercera línea y llegando a tres cuartos de cancha, para ahí ceder la iniciativa a cualquiera de los media puntas que estén en turno.

Un aspecto muy importante que presenta esta línea de volantes ofensivos es el intercambio  constante de posiciones. Ninguno guarda una zona por mucho tiempo o todo el partido, sino que puede aparecer por cualquiera de los tres carriles habilitados. Esto es posible debido al perfil tan parecido que todos tienen –salvo Juan Mata-. Siendo jugadores volátiles en cuanto al espacio que pueden cubrir, y que además, rompen al espacio con gran facilidad. Les gusta correr.

Esta es la fórmula que Mourinho esta aplicando en el Chelsea, y que hoy lo coloca como un fuerte candidato para competir por la Premier League, en una temporada que está siendo muy cerrada. Pero mientras este patrón de juego siga funcionando, y se siga activando correctamente, los Blues tendrán como garantía soluciones en cuanto a desequilibrio, creatividad, gol y continuidad en tres cuartos de cancha. Zona donde nace y tiene identidad el juego colectivo del club. Ahí donde los media puntas son protagonistas.

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