El Hermoso de la Concacaf, Oribe Peralta | Por @PePeR2011

“En este mundo loco del fútbol, evolucionará y conseguirá ser mejor futbolista el que antes se adapte a las situaciones cambiantes de este deporte” fue la frase que alguna vez escuché de Andoni Bombín, y no se puede ejemplificar de mejor forma lo que ha ocurrido con este personaje “Hermoso” que tenemos en el fútbol mexicano, y que mejor que dedicarle unas líneas hoy que se ha dado a conocer como el mejor futbolista de Concacaf en este año. Hoy en día es, sin duda, el delantero titular de la selección, hoy si podemos decir Oribe y 10 más.

Oribe Peralta Morones nació el 12 de Enero de 1984 en Torreón, ciudad de sus amores, y si no me creen véanlo como goza estar en Torreón estas últimas temporadas. A los 13 años entró a su primer equipo de fútbol, “Los vagos”, en la categoría libre de su pueblo. Cuando Oribe se encontraba en la preparatoria en 1998 fue convocado al equipo oficial de “La Partida” para jugar contra otros municipios. Logra ingresar al CESIFUT (Centro de Sinergia Futbolista). Al año se fracturó la tibia y peroné la cual lo mantuvo inmovilizado durante un año. Después de superar la fractura se integró al equipo de Alacranes de Durango y llama la atención del director técnico del Club Deportivo Guadalajara, Oscar Ruggeri, quien lo llevó a Guadalajara para probarse. Al poco tiempo recibió la invitación de Monarcas Morelia donde el director técnico Rubén Omar Romano lo pone a prueba durante 2 meses sin goce de sueldo. Fue ahí en Morelia, donde debutó en el 2003.

Su carrera dio varios altibajos al inició, donde en el 2004, paso a León para ser campeón en Primera A, pero perdiendo la final de ascenso ante Dorados. Después, su futuro se puso regio, y con el Monterrey fue que se convirtió en el delantero suplente de lujo, puesto que cada vez que jugaba, daba otra cara al ataque Rayado. En el 2005, gracias a sus actuaciones, las Chivas decidieron darle cabida en su equipo como refuerzo para la Libertadores de ese año, aquella de la goleada a Boca. En el 2006 llegó a Santos, donde fue relegado a la banca y sin muchas oportunidades luego de la llegada de Vuoso y Benítez, aunque salió campeón del clausura 2008 (esa que perdió Cruz Azul pfff).

Para el Torneo Clausura 2009 fue cedido a préstamo a Jaguares de Chiapas por 1 año, donde logró notables participaciones y se hizo de la titularidad, formando una pieza importante en el cuadro titular de Jaguares a tal grado de querer quedarse en Jaguares, ya que probablemente jugaría muy poco con el cuadro del Santos, a pesar de su deseo de quedarse en Chiapas, terminó por regresar a Torreón.

Para el Torneo Bicentenario 2010 vuelve a Santos Laguna donde ahora él relegó a la banca a Vuoso. Para el Apertura 2010 volvió a la banca debido al regreso de Benítez de Inglaterra. Jugó pocos partidos de titular, pero sí jugó todos los juegos de la fase regular.

En el Torneo Apertura 2011 anotó el gol número mil del Santos en torneos cortos con una espectacular chilena. Se coronó campeón del Clausura 2012, venciendo al equipo de Monterrey, siendo factor para lograrlo, anotando un gol en el partido de ida y otro en el de vuelta. Fue el mayor artillero de dicha liguilla con 6 anotaciones.

El 27 de septiembre del 2013 llegó a los 300 partidos jugados en primera división y consiguió su gol número 70 con el Santos.

Con la selección ha ido creciendo de forma considerable, aunque estuvo presente en esa penosa copa América del 2011, jugó muy poco. Después ganó el Oro Panamericano en el 2011, y despegó con el Oro en Londres 2012 con aquel par de anotaciones en la final contra Brasil. Recordamos hace unas pocas semanas metió 5 de los 9 goles que se le hicieron a Nueva Zelanda.

Oribe es un delantero diferente, luchón, de garra, todos esos factores que muchas veces en el último año le faltó a todo el equipo nacional, incluyendo al técnico. Hoy en día ha explotado de manera gloriosa para guiarnos al mundial. Solo espero que siga así con ese nivel y pueda brillar en el mundial.

“Hermoso” Peralta, gracias por mostrarnos que en el futbol hay alegrías que nunca terminarán, como ese festejo en Nueva Zelanda, esas pequeñas partes de un partido de futbol, son la razón por la cual es el deporte más hermoso del mundo.

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