Cuando volveremos a ver a un jugador con las características del ídolo de tepito, si, ni más ni menos que el mismísimo Cuauhtémoc Blanco. “El Temo” es como un cometa, se puede ver uno de cerca muy pocas veces en la vida. El ídolo del pueblo, Cuauhtémoc Blanco Bravo, nació en el barrio de Tlatilco de México, D.F., posteriormente se trasladó a Tepito. Debutó con el América el 2 de diciembre de 1992. Se destacaba por su gran toque y técnica. De la mano de Leo Benhackker logró destacar el aquel América majestuoso de la década de los 90, que con Kalusha, Biyik, Zague y del Olmo, lograban una delantera temible.

Jugó el mundial de Francia 98 de la mano de Lapuente, teniendo como aliados a Luis el Matador Hernández, Jesús Arrellano, Ricardo Peláez, Pavel Pardo y Ramón Ramírez, hizo vibrar a un país con tan solo 25 años. Se cargó el equipo al hombro, y con su picardía invadió el país Galo para maravillar con su habilidad y su peculiar joroba. Como olvidar la famosa “cuahuteminha” frente a los coreanos, jugada que se volvió una especialidad del mexicano.

Para la confederaciones del 99, se convirtió en la figura, ganando el campeonato para México y convirtiéndose en el campeón goleador de ese torneo, donde derrotaron a Brasil en la final con una obra maestra del contra golpe para matar el partido por parte de “el Temo”.

Para el 2000, llegó su oportunidad grande, un equipo chico como Valladolid puso sus ojos y dinero en el, lo compraron y como todo futbolista mexicano que va a Europa, su idea es brillar y saltar a un equipo grande. Empezó con pequeñas actuaciones, y a base de goles, se ganó su titularidad, un gol frente al rayo vallecano y frente al mismo Madrid galáctico, lo empezó a impulsar como figura del Valladolid. Recuerdo que la transmisiones las daba Televisa en seguimiento al hijo prodigo del Equipo de Coapa.

Pero llego aquella tarde terrible en el Azteca, Eliminatoria Mundialista, segundo tiempo de un partido resuelto donde el marcador ya era 4-0 a favor de México, en una jugada por la derecha en el área, se produjo una jugada que marcaria el futuro de Cuauh, una patada terrible directamente a la rodilla del mexicano, que lo terminó doblando y dejando fuera de ese partido al Temo, que aunque quiso regresar no pudo mas, se veía en su rostro ese problema grave.

Una rotura de ligamentos le nubló el camino y 8 meses de inactividad lo dejaron sin sueño europeo. Que hubiera sido del Cuauh si no se hubiese lesionado. Verdaderamente yo creo que pudo jugar a gran nivel y en equipos de elite europeo, su futbol y “tamaños” le daba para llegar y triunfar en cualquier equipo. Me imagino al 10 de Juventus, o del Atlético o del mismo Barcelona. Siendo un jugador de esos que odias, de esos que te dan alegría en cada toque de balón, de esos que ya no hay. Años después llegó Ronaldinho al Barcelona, algo así como el Cuauh, solo que a dinho todos lo amaban, rivales y enemigos por igual.

Con los años Temo demostró de lo que estaba hecho, un par de mundiales mas, el del 2006 no lo jugó por viejas rencillas con La Volpe, no porque no tuviera nivel, arriba del Chiquis García seguro estaba. Jugó en la MLS y le dio renombre a la liga, lo que impulso al Santos en una Liguilla, el revuelo que causó en Veracruz, y en estos años en su andar en la Liga de Ascenso, aun llena estadios esperando ver a aquel delantero que sacaba de su ser a todos los rivales sin excepción alguna, pero eso sí, se ponía la Verde y todos absolutamente todos lo amábamos.

A sus 40 años, casi 41, solo espero que le hagan el homenaje que se merece, y sin duda, estará algún día en el banquillo de sus amores, en Coapa, haciendo que odiemos mas a un Ame que luciría espectacular.

Cuauh, gracias por tantas alegrías, porque aunque nos clavabas decenas de goles, no es lo mismo el futbol sin ti.

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