David Moyes
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Después de 26 casi 27 años de éxitos, de un proyecto continuo, y de una figura emblemática como Sir Alex Ferguson; hubo un punto y aparte. El escocés decía adiós al mundo de la dirección técnica, y con ello cerraba, probablemente uno de los ciclos más ganadores en la historia del Manchester United. Su partida había sido especulada desde varios años antes, invitando a imaginar qué hombre podría heredar semejante legado catalogado como El Sueño Imposible. El propio titulo indica la magnitud y dimensión que representaba la gestión de un hombre que revindicó a un club que habitaba en las cenizas a instalarlo en la élite del futbol europeo y mundial. Convirtiéndolo en el equipo más ganador de Inglaterra, en uno de las entidades deportivas –no solo futbolísticas- más ricas y mejor valuadas del mundo. Con un sistema autosustentable de generación y captación de talento ejemplar, pero sobre todo, con una identidad ganadora sumamente arraigada. Todo esto tendría que caer en unos hombros nuevos. El elegido: David Moyes.

 “Bueno, pienso que todo mundo sabía que quien fuera el reemplazo de Sir Alex Ferguson iba a tener, probablemente un trabajo imposible”. Así describía Roberto Martínez, nuevo director técnico del Everton, la actualidad que enfrentaba David Moyes tras el peor inicio del Manchester United en los últimos 24 años. 11 puntos de 24 posibles con tres victorias, dos empates y tres derrotas, colocan a los de Old Trafford en la octava posición de la Premier League después de ocho jornadas disputadas. Donde se ha visto un equipo lento, acartonado y con serios problemas creativos y defensivos. Imposibilitado para competir con los líderes de Inglaterra, y desde luego con las demás potencias del continente.

El enorme peso del puesto se empezó a ver reflejado desde que tomó las riendas del equipo de manera oficial. Tener que lidiar con un Wayne Rooney descontento por su situación dentro de la plantilla y firme para marcharse de Old Trafford. Posteriormente vendría el mercado de transferencias, donde la afición así como la prensa, exigía reforzar considerablemente la zona medular, ya que ahí nacían primordialmente los problemas colectivos del United.

Thiago Alcántara estuvo muy cerca de llegar, pero al final se decantó por el proyecto de Guardiola y el Bayern Munich. Después sonó Cesc  Fabregas, pero este prefirió quedarse en el Nou Camp por la confianza que el Tata Martino le había expresado. Y finalmente Ander Herrera y Marouane Fellaini llegaron como candidatos al último día de fichajes. Inclusive se llegó a pensar que ambos terminarían fichando, y con ello pisar fuerte ante el competitivo año que se venía. Al final, la operación de Herrera se cayó por el alto precio de su cláusula. Entonces el fichaje del belga se hacía obligatorio ante el pésimo mercado que habían protagonizado tanto Moyes como Ed Woodward.

32 millones de Euros pagó el United por un medio centro que había descubierto David Moyes durante su etapa en el Everton, y que desde su incursión al club había dejado muy buenos detalles, haciéndolo candidato a dar un salto de calidad hacia un club más grande. Los Diablos Rojos parecían ese horizonte.

Moyes no iniciaría mal la temporada, sino al contrario. Ganaría la Community Shield en Wembley frente al Wigan, y posteriormente se alzaría con la victoria en el Liberty Stadium, derrotando 1-4 al Swansea City de Michael Laudrup. Pero al pasar de las jornadas, el United comenzó a mostrar signos preocupantes de inoperancia y falta de competitividad. El equipo vertical, vertiginoso y amplio que había dirigido Ferguson dejó de existir, y muto a uno pasmoso, monótono y con serios problemas para elaborar y llegar al marco contrario con ventaja, arrojando sólo 11 goles a favor, una cifra raquítica tomando en cuenta la presencia de Robin Van Persie, campeón goleador de los últimas dos campañas y a Wayne Rooney, uno de los mejores media puntas del mundo.  De igual forma el aspecto defensivo surgía como una gran interrogante. 10 goles en 8 partidos son el vivo ejemplo de esta falencia.

Asimismo, ante esta baja de juego colectiva e individual, Moyes se ha visto obligado a no encontrar su 11 inicial base. Tan sólo Michael Carrick y David De Gea han jugado los ocho partidos de Premier League; mientras que Patrice Evra, Wayne Rooney y Robin Van Persie, tienen siete participaciones. Los demás 18 jugadores oscilan entre seis y dos juegos en la temporada. Indicadores de que el ex –Everton no se convence con ninguna alineación presentada, así como formación. David ha intentado con 4-3-3, 4-2-3-1, el tradicional 4-4-2 o el moderno 4-1-4-1. Cosas que alimenta la inseguridad que tiene con su plantel ante la enorme presión que significa estar al frente de un club como el Manchester United. Inclusive ha tenido que recurrir a un jugador muy joven como es Adan Januzaj -18 años- para suplementar sus carencias creativas, o bien, seguir contando con el veteranísimo Ryan Giggs, quien está próximo a cumplir 40 años de edad, pero que pese a eso sigue aportan fluidez y soltura  a la medular del United.

Estos factores han hecho de Moyes un hombre confundido y rebasado por las circunstancias. Que no logra encontrar la combinación y sistema perfecto para echar a andar la maquinaria en Old Trafford. Escenario que empeora con el pasar de los partidos y rivales, quienes a sabiendas de que el club no pasa por un buen momento, aprovechan para salir a atacar y sacar buenos dividendos. Inclusive cuando el United juega en casa. Un planteamiento conservador y reservado contra los Diablos Rojos hoy sobra, cosa que ayer era fundamental para sobrevivir.

Pero pese a esto, este nuevo proyecto necesita tiempo. Fue un golpe emocional fuerte para el club como para los aficionados. Asimismo, el cambio fue drástico, y es que después de haber trabajado bajo los mismos lineamientos durante más de un cuarto de siglo, implementar ideas nuevas es difícil, y más aún con la figura de Sir Alex Ferguson tan próxima. Con el que además no faltan las comparaciones.

El United difícilmente se deshará de David Moyes, no es su estilo cambiar constantemente de técnico, ya que apuestan por proyectos de larga duración. Ante esto, el escocés tendrá un rango de error grande, especialmente esta temporada, donde seguramente terminará por conocer ampliamente a su plantilla, y escoger con qué elementos contará para la próxima campaña y para el futuro. Seguramente varios jugadores saldrán el verano siguiente, y con certeza llegarán nuevos integrantes, además de la inclusión de algunos juveniles que están a préstamo o en el mismo club. Estos ingredientes son necesarios para que el proyecto de Moyes vaya tomando fuerza y fluidez, así como para que se vaya impregnando de su identidad, y con ello se condensen conceptos que a la postre recaigan en éxitos.

Este es un nuevo proyecto, apenas comienza. Se sabía que el principio iba a ser difícil con una montaña muy alta de escalar y unos zapatos enormes de llenar. Con obstáculos por todos lados y con enigmas complicados de resolver. Aspectos que necesitan paciencia, errores y aciertos. Pero sobre todo tiempo, por ahora el mejor aliado de Moyes.

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