Fracaso tras fracaso, la historia de México en el Hexagonal

¿Te ha pasado que las palabras no alcanzan a describir tus emociones? Seguramente lo has vivido, y aquellos quienes estamos vinculados al futbol, en cualquiera de sus aristas, hoy lo hemos experimentado.

Vergonzoso, penoso, aberrante… esos son sólo algunos de los adjetivos que vienen a la mente cuando de la selección mexicana de futbol se trata. Un equipo que ha arrastrado el poquito prestigio que puede presumir la camiseta verde.

Ha quedado demostrado que el problema va más allá de un director técnico, de los futbolistas y de los directivos, aunque todos ellos -a su vez- son los principales responsables de esta maldita enfermedad.

El cáncer del futbol nacional está en sus entrañas, en sus sistema de competencia, en algunos de sus reglamentos, en la mafia de los promotores, en la nula autocrítica.

Y para colmo de males, pese a toda esta podredumbre, el Tricolor está instalado en un repechaje ante Nueva Zelanda para hacerse del boleto al Mundial de Brasil 2014.

No dejo de cuestionarme qué tan benéfico o perjudicial sería para nuestro balompié lograr un cupo mundialista en estas circunstancias. Que con tan poco -11 puntos de 30 posibles- México se pueda subir al avión rumbo a Brasil para codearse ante las potencias del orbe.

Al futbol azteca le urge una sacudida en todos los niveles. Tal vez ésta era la mejor ocasión para llevarla al cabo, pero me temo que un triunfo global en el repechaje eche todo para abajo y maquille la mediocridad de este deporte que consumimos cada  ocho días.

De ninguna manera pretendo dar a entender que me alegre la idea de una selección mexicana eliminada de un Mundial sin siquiera llegar a disputarlo, pero parece ser la única forma para que las máximas autoridades de esta disciplina realicen lo necesario para mejorar.

Hoy 11 de octubre del 2013, la suerte ha jugado en favor de los mexicanos, pues pese a la dolorosa derrota 1-2 en Costa Rica, Panamá no logró hacer su trabajo ante los estadounidenses, y eso deja una lucecita la final del túnel.

¡Vaya ironía de la vida! México le debe el favor futbolístico más grande de su historia al más odiado rival, Estados Unidos.

Gracias “gringos”, porque ustedes nos tienen con vida.

 

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