moyesLa era de David Moyes ha iniciado mostrando grandes falencias defensivas. Tres derrotas en los primeros seis partidos de la Premier League son un ejemplo del pobre performance mancuniano para proteger su marco. Derrotas ante el Liverpool, Manchester City y West Bromwich Albion, dejan al United en el lugar 12 de Inglaterra con sólo siete puntos. Escenario que ha encendido las alarmas en Old Trafford, y levantando grandes cuestionamientos hacia la figura de Moyes, tras la partida de la mítica figura de Sir Alex Ferguson.

El ex Everton ha intentado levantar al United instalando diferentes formaciones y alineaciones, desde un 4-3-3 vs Wigan en la Comunnity Shield, hasta el tradicional e histórico 4-4-2 del equipo, y que ahora se ha convertido en un moderno 4-2-3-1. De igual forma, Moyes le ha dado bastante rotación al plantel en busca de encontrar la combinación perfecta, y darle juego así como descanso a los demás integrantes del equipo, el cual es bastante numeroso -en total, Moyes le ha dado juego a 23 de los 25 jugadores del club-.

El United llegaba a Ucrania con panorama bastante complicado, venía de perder 1-2 frente al modesto West Bromwich Albion, que al igual que el City, exhibió de forma concisa el bajo rendimiento de los Diablos Rojos para defender, especialmente por el centro. Lo que involucra tanto al trabajo de recuperación medular como a los defensas centrales, quienes son muy lentos y sufren bastante cuando la segunda línea de presión –mediocampistas- es rebasada.  Y más aún si son atacantes rápidos y habilidosos. Ejemplo: Sergio Agüero o Morgan Amalfitano, quienes penetraron y destruyeron la última línea del United en sus respectivos encuentros.

Ante esto, Moyes debía encontrar una solución rápida y que le diera variantes, ya que enfrente estaba al Shakhtar Donetsk, experto en fichar jugadores brasileños rápidos, escurridizos y con movimientos anárquicos entre líneas. Condimentos que representan el némesis del aparato defensivo mancuniano. Taison, Douglas Costa, Teixeira y Adriano, esperaban ansiosos.

Entonces el cuerpo técnico del United decidió hacer ajustes en la formación. Olvidó el tradicional 4-4-2 o ahora 4-2-3-1, para instalar un 4-1-4-1, esquema empleado por Petkovic con la Lazio desde hace unas temporadas, y ahora puesto a prueba en la élite del futbol con Pep Guardiola y su potente Bayern Munich.

Los Diablos Rojos saldrían con la siguiente alineación: De Gea; Rafael, Smalling, Vidic, Evra; Carrick; Valencia, Fellaini, Cleverly, Welbeck; Van Persie.

Con esta formación y alineación, Moyes pensaba más en defender y contener que en atacar. Optó por reforzar mucho el centro del campo poniendo a más hombres –Carrick, Fellaini y Cleverly-. Esto con la función de protegerse del juego interior enemigo y darle más protección a la zaga central, una de las zonas más débiles del equipo. Con esto, el United formaba un triangulo defensivo más definido y compacto. Carrick se situaba por delante de Vidic y Smalling como escudo, siendo un obstáculo más para el conjunto ucraniano. Mientras que Cleverly y Fellaini, igualmente cubrían espacio por dentro evitando apoyos interiores o bien, cubriendo las espaldas de los laterales cuando estos salían a atacar a los volantes. Así el United lograba mantenerse compacto en propio campo, cediendo pocos espacios y conexiones por el centro; obligando al Shakhtar a buscar espacios por fuera, donde igualmente eran bien controlados por Rafael y Evra –aunque tenían más sensación de peligro-, así como por el recorrido de Welbeck y Valencia en apoyo, sin olvidar la presencia de los hombres medulares a sus espaldas.

Esto obligó a que Costa, Taison y Teixeira retrocedieran bastante su posición en busca de balones, ya que eran pobremente abastecidos por las pocas rendijas que el conjunto inglés cedía. Mientras que Adriano permanecía como naufrago en solitario entre el aparato defensivo. Sólo toco 28 veces el balón, cuatro menos que Van Persie.

Asimismo, con este sistema, David Moyes pretendía mantener por más tiempo posible la posesión  con presencia de jugadores de buen pie y retención en la medular –aunque cabe señalar que Fellaini perdió muchos balones-, y así obtener una opción más para defenderse, manteniendo la pelota lejos de su marco. Ya que además, tenían la ventaja de ganar en número sobre la cintura del campo, y con ello imponerse posicionalmente siendo los dueños del balón.

Es difícil saber si esta formación fue efectuada antes de la lesión de Wayne Rooney o posteriormente. Posiblemente con la presencia del inglés el sistema no hubiera cambiado por la retención, sacrifico y fuerza ofensiva que proporciona. Aunque cabe mencionar que es factible que el numero 10 mancuniano pueda jugar bajo esta formación. Ocupando la posición de interior supliendo a Cleverly o Fellaini, ya que Carrick es inamovible e indispensable para el equipo.

Rooney por su buen juego asociativo, rango de pase y labor defensiva podría encajar perfectamente, sólo que en vez de presentar un repliegue bajo como sucedió en Donetsk, saldrían a una altura más alta para acomodarlo en sus zonas de mayor influencia: zonas de definición. Wayne podría ser un equivalente a lo que ejecuta Toni Kroos con el Bayern Munich.

Esta fue la variante que propuso David Moyes para hacer frente a uno de los escenarios donde más sufre el United: juego interior con elementos rápidos, habilidosos y con buen movimiento entre líneas. Dándole más fuerza y recursos al equipo para efectuar la transición defensiva.

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