ramseyCon una plantilla corta y con varios jugadores lesionados, Arsene Wenger inició el actual curso con más preguntas que respuestas. El técnico francés había sido incapaz de cumplir su palabra en cuanto a la necesidad de fichajes, pese a tener un amplio rango de gasto y muchos jugadores sondeados pero ninguno contratado. Y es que Arsenal era –y es- de los equipos que más necesitaban reforzarse, mínimo un elemento por línea comenzando por la inconsistente portería, pasando por la zaga central y terminando en la delantera. Esto para permitirse competir en una liga donde los espacios y puntos para llegar a la cima iban a estar más cerrados que nunca, y donde los Gunners habían perdido mucho terreno, inclusive abandonando la élite de Inglaterra. Por lo que se necesitaba un nuevo proyecto con varias incrustaciones importantes que completaran el equipo londinense. La crítica y los fans lo esperaban.

Arsenal llegó al primer partido de la Liga Premier con bajas importantes, especialmente con la de Mikel Arteta, quien se había consagrado en la temporada anterior como el medio centro de equilibrio titular del equipo, y el cual no tenía un re-cambio seguro ni con garantías. De hecho el que sería su respaldo también estaba lesionado, se trataba de Abou Diaby, otro jugador de Wenger que nunca dio el salto de calidad que muchos esperaban.

Ante esto, el estratega francés acomodó la medular del equipo con dos pivotes: Aaron Ramsey y Jack Wilshere en una línea de dos en un 4-2-3-1. Al final, Arsenal perdería 1-3 en casa frente al Aston Villa, lo que provocó muchísimas críticas hacia la gestión de Wenger, inclusive se hablaba de su salida del equipo tras 17 años al frente del equipo. Así que apostó todo para el partido de media semana contra el Fenerbahce –partido de clasificación para Champions League-. Al cotejo, Arsenal alineó nuevamente la pareja de medio centros en la medular: Ramsey-Wilshere, la cual no había desentonado en el fin de semana anterior, pero no había otra opción para los Gunners. Era la más compatible y lógica tomando en cuenta las necesidades del equipo.

Al final, Arsenal se impondría en Turquía con un marcador importante, 0-3 y con todavía el partido de vuelta en el Emirates Stadium. Ventaja que fue guiada principalmente por un inspirado Aaron Ramsey, quien anotó el segundo gol y fue el generador de juego de los Gunners partiendo desde la segunda línea, aprovechando el repliegue bajo que presentaban los turcos y por ende la poca presión que sometían sobre el jugador galés. Qué esa noche dejo claro que quería ser titular del Arsenal. El protagonista no un espectador más.

A partir de ese partido en Turquía, Ramsey se ha convertido en el hombre más importante de Arsene Wenger en este comienzo de temporada. Ha aprovechado la baja de Arteta para adueñarse de su posición, e incluso darle otra dimensión a la misma, ya que él no es tan estático y monótono como el español. Sino que es capaz de poder romper su línea, ejecutar rupturas, acompañar la jugada e imprimirle mayor dinámica y creatividad a la elaboración de la jugada. Para ejemplificar esto, el galés en seis partidos acumula 4 goles y 1 asistencia –tomando en cuenta todas las competencias-. Números que demuestran el nivel de confianza que ha adquirido para este curso, la cual emana de la comodidad que siente al jugar por dentro y no por fuera como en muchas ocasiones lo hizo desempeñándose como volante abierto por izquierda. Posición y zonas donde no lograba encajar debido a que no es un jugador con cambios de ritmo explosivos ni hábil en el uno contra uno constante. Sino que es un elemento que busca y necesita de la asociación, así como de ser un satélite de apoyo para sus compañeros.

Ahí, como medio centro, Ramsey goza y disfruta de la movilidad que lo caracteriza. Sirve de salida para el equipo desde abajo y comienza la elaboración. Es un jugador que requiere tener contacto permanente con el balón, sentirse importante, y en el centro del campo lo es. Si se pierde en la dinámica/circulación del equipo o es aislado como le sucedía cuando jugaba abierto por izquierda, pierde confianza y regresaría a ser el jugador carente de protagonismo que siempre dejaba detalles de buen futbol, pero con un vacio enorme en su juego. Dejando con ganas de más. Pero ahora es diferente, se muestra activo, dinámico, llegando a zonas de definición con pases verticales y generando una buena asociación con Giroud y el media punta en turno.

Hoy, Aaron es el centro de gravitación de este Arsenal y por el que pasa gran parte de la creatividad del equipo. Ha sabido aprovechar la inconsistencia de Wilshere por tantas lesiones, al que las de Santi Cazorla –en este inicio-,  inclusive de Ozil –que ha caído como anillo al dedo-. Es de los jugadores que más toca el balón, que mas pases da y el que menos equivoca. Un porcentaje de 88.9 % de efectividad en sus pases no lo deja mentir, al igual que la cantidad de volumen de juego que proporciona al equipo, así como al equilibrio que da en la transición defensiva sin ser brillante en la recuperación o en la marca. Sino que solo hace los recorridos pertinentes para estar siempre bien colocado, tanto para hacer rocoso el ataque contario como para recibir y soltar cuando le llega un balón.

Este es el mejor Aaron Ramsey que el Emirates ha podido ver. El que con 22 años ha asumido la responsabilidad de guiar al Arsenal desde sus técnicas botas, y que además ha encontrado por fin su nicho, su zona de mayor influencia y el radio de acción que le permite ser un jugador de élite sin ser un fuera de serie, sino solo un jugador completo técnica, física y tácticamente que había estado siendo mal aprovechado, pese a dar esbozos de donde debía jugar. En este momento, el galés está mostrando su mejor nivel, encontrando la confianza necesaria para cargar con la cintura del campo del Arsenal, y sobre todo, evidenciando el protagonismo deseado.

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