No hubo tiempo para sorpresas. Los reyes del US Open fueron quienes debían serlo, los que con mejor tenis llegaron a Nueva York: Serena Williams y Rafael Nadal.

Serena tomó la raqueta el domingo para dejar en claro que Victoria Azarenka no está por encima de ella. Sólo fueron sus errores los que pudieron dar vida a la bielorrusa en un duelo que se llevó por 7-5, 6-7 y 6-1 en un duelo marcado por la fuerza del viento, mismo que incomodó una y otra vez a las dos atletas.

La estadounidense se afianzó en el número uno de la clasificación mundial y llegó a 17 títulos de Grand Slam. Actualmente, no hay quien haga sombra a Williams. Pocas veces, un dominio de esa naturaleza ha sido tan acentuado.

Por su parte, Rafael Nadal ha vuelto al lugar que le corresponde. Frente a él, un Novak Djokovic que ha tenido un año muy irregular tirando a malo. Por momentos, cuando Nole se lo proponía, Rafa se sentía asfixiado… pero esos instantess de grandeza del serbio eran fugaces, mientras el español fue más regular.

Con una gran cantidad de errores no forzados de Djokovic, Nadal fue aprovechando su terreno y terminó por acabar al serbio en cuatro sets por 6-2, 3-6, 6-4 y 6-1. Al final, pareció relativamente fácil, aunque no lo fue.

Ahora, la obsesión del español es superar a Roger Federer como el mejor de la historia, una misión que le será difícil al de Manacor. Pero todavía tiene carrera para hacerlo.

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