La impotencia nos invade, la vergüenza es el sentir común, la rabia está en su nivel más alto y las plegarias son elevadas al cielo para pedir un milagro.

Con la segunda versión del ‘Aztecazo’ al ser derrotados por Honduras por marcador de 2-1, México confirma su pésimo nivel individual y colectivo que acarrea desde el arranque de este 2013.

El balance en el Hexagonal final marca que se ha ganado un solo partido de siete jugados, y el Tricolor ya no sabe ganar en el estadio Azteca, el mito del ‘Gigante de la Concacaf’ está más  muerto que nunca.

¿Recuerdan aquellas épocas en que Jamaica, Honduras, Costa Rica y Estados Unidos salían goleados del Azteca? ¿Aún tienes en la mente las cascadas de goles que se daban en favor de México en la fase eliminatoria rumbo a mundiales anteriores? Hoy parecen más lejanos que nunca

Maldigo la hora en que a los inteligentísimos directivos del futbol mexicano se les ocurrió darle continuidad a un proceso putrefacto como el que preside José Manuel de la Torre. ¿Por qué confundir continuidad con continuismo? ‘Chepo’ se tenía que haber ido en cuanto quedó eliminado en semifinales de la Copa Oro.

Dicen que la victoria tiene muchos padres y que la derrota es huérfana. Pero la crisis de este representativo nacional tienen nombres y apellidos: José Manuel de la Torre, Héctor González Iñárritu y Decio de María. Si estos tres personajes tienen un poco de dignidad, deberían estar presentando su renuncia en este mismo instante.

Los jugadores también son una calamidad. Presumimos de tener la mejor generación en la historia de este país, futbolistas en clubes europeos como el Manchester United, el Villarreal, el Porto y demás conjuntos. Presumimos de  campeonatos mundiales en categorías con límite de edad. Se busca en naturalizados soluciones a las carencias de los jugadores nativos. Inclusive  somos campeones  olímpicos. ¿Cómo entender que México esté sufriendo lo indecible para hacerse de un boleto mundialista en una zona futbolística tan pobre como la Concacaf?

Lo peor de todo es que en 96 horas los mexicanos se juegan ante los Estados Unidos la posibilidad de conservar  el cuarto sitio que otorga una repesca para acceder a Brasil 2014.

La Selección Mexicana es una vergüenza, y siendo totalmente honestos, no merecemos estar en el Mundial.

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