kakaEra el verano del 2009 cuando Kaká abandonó el AC Milan para iniciar una nueva aventura con el Real Madrid. Desde entonces, el club Rossonero dejó de situarse en la élite futbolística, perdiendo de cierta forma estatus y nombres importantes. Hoy, Ricardo Kaká regresa al club con el que tocó el cielo, colocándose como el mejor jugador del mundo y con el mismo que alcanzó grandes glorias colectivas. Todo esto bajo el mando de Carlo Ancelotti, ahora técnico del Real Madrid.

Con Ancelotti en el banquillo milanista, Kaká alcanzó la plenitud futbolística. El italiano identificó y comprendió cual era la zona de mayor influencia del brasileño, así como sus mayores virtudes con y sin el balón. Carlo implementó un 4-3-2-1, la famosa formación de Árbol, donde Kaká se situaba como un doble enganche junto con Seedorf, jugando por detrás de Shevshenko. Ahí, el brasileño tenía la facilidad de moverse entre líneas, atacar espacios tanto por fuera como por dentro aprovechando el brutal cabio de ritmo que tenia, así como la velocidad que lograba desarrollar en carrera larga y con balón controlado. Pero sobre todo, tenía la cercanía al área para otorgar el último pase, la asistencia; misma que complementaba con una alta cantidad de goles. 

Pero ese Milan ya ha quedado atrás, han pasado 4 años desde que el ex Sao Paulo pisó por última vez San Siro. Este es un nuevo y totalmente diferente equipo Rossonero. Ya no es el club que solía tener una plantilla llena de estrellas y de jugadores que marcaban diferencia en todas las zonas del campo. Sino que es una institución en plena revolución y construcción. La cual está haciendo uso de elementos jóvenes como Stephan El Shaarawy, De Sciglio, Niang o Mario Balotelli, así como jugadores maduros como Mexes, Muntari, Robinho, Matri, Nocerino como equilibrio, y explotando el talento de Ricardo Montolivo y Andrea Poli para impulsar la maquinaria de Allegri. Todo esto ante la incapacidad de poder hacer fuertes inversiones debido a una profunda crisis económica.

Ante este contexto y el reciente pasado de Kaká en el plano de rendimiento individual, el ex Real Madrid no llega como salvador, sino como complemento, y más aún con la salida de Boateng hacia el Schalke 04.

Bajo el esquema de 4-3-3 de Allegri, es muy factible que Kaká inicie como falso extremo por derecha. Y es que el brasileño ya no cuenta con la misma velocidad ni cambio de ritmo para hacer grandes corridas, por lo que tendrá que hacer movimientos de afuera hacia adentro, interiorizando su radio de acción. Definiendo su zona de mayor influencia por detrás de Mario Balotelli, dejando el carril diestro para la llegada de Abbate o bien de De Sciglio –este último con muchísima proyección ofensiva y capacidad para explotar el espacio que se genere por delante de él-. Pero estos movimientos y diagonales interiores no sólo apelan a factores físicos del jugador, sino que también recurren a que Kaká se siente más cómodo jugando por el centro, donde por su movilidad tiene la capacidad de moverse hacia ambos lados y tener una visión más clara de el último cuarto de la cancha, para así poder ejecutar el último pase o bien, definir de cara al marco contrario.

Para lograr esto de buena forma, será necesario que el lateral derecho juegue a una gran altura. Por lo que la presencia de De Sciglio es fundamental por el gusto que tiene para proyectarse hacia el frente. O bien, será necesario que el interior derecho –Poli o Montolivo- estire más su posición hacia la banda para poblar la zona que está dejando Kaká, y de igual forma abrirle espacio por el centro al brasileño para actué con más libertad y comodidad. Asimismo, estos movimientos para cargar el sector derecho, equilibrarían el ancho del equipo, ya que El Shaarawy al jugar como extremo izquierdo, estira mucho la cancha por ese sector. Dejando a Balotelli como centro delantero.

De igual forma, Allegri ha presentado esta temporada otra variable, la formación de 4-3-1-2; un medio centro de equilibrio –De Jong-, dos interiores –Poli y Muntari-, un media punta o enganche –Montolivo- y dos centros delanteros –Balotelli, Robinho o Matri-. En este sistema, Kaká tendría una posición más natural de acuerdo a sus características y funciones de juego. Ya que podría jugar por detrás de los dos ejes de ataque ocupando el lugar que Montolivo había habitado en esta formación. Aquí, el brasileño no tendría la necesidad de hacer diagonales de la banda hacia el centro, sino que por automatismo del esquema, ya estaría en su zona de mayor de influencia: por el centro y en tres cuartos de cancha. Asimismo, con este sistema Kaká tendría menos desgaste físico, ya que su radio de acción se reduciría y estaría abrazado tanto por el medio centro posicional como por los interiores. O sea constantes apoyos, tanto para generar líneas de pases como para recular en la pérdida de balón.

Este es el regreso de Kaká, que después de un fatídico paso por el Santiago Bernabéu, buscará revivir en su antigua casa, pero ahora bajo una nueva gestión, bajo el esquema de Allegri.

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