Paulinho_5

Brasil, un país rico en futbolistas. Rico en jugadores talentosos, con abundante técnica y una chispa única que sólo su pueblo sabe plasmar sobre la cancha. Característica diferencial del resto del mundo que practica el mismo deporte, y el cual se ve ensombrecido ante la variedad de recursos que sus elementos logran desarrollar y posteriormente aplicar sobre la marcha del juego. Especialmente cuando hablamos de sus medio centros. Aquel jugador pensante que marca el ritmo, aporta pausa, retiene el balón y por lo general gusta de conducir – a veces demasiado- para dejar claro sus virtudes con la pelota en los pies. Inclusive, mientras esto sucede, puede ejecutar regates, recortes, amagues o alguno que otro firulete para enamorar a la grada. Siendo él, el cerebro del equipo desde la parte más importante de la cancha: la medular.

Pero a medida que el futbol se ha ido globalizando y modernizando, la materia prima carioca también se ha enrolado con estos factores, arrojando futbolistas con características poco usuales si apelamos a la historia del pentacampeón del mundo. Uno de ellos: Paulinho, reciente fichaje del Tottenham de la Premier League, y anteriormente jugador del Corinthians. Quien por su estilo de juego y características, rompe el arquetipo de centro campista brasileño. Recurriendo a un juego totalmente directo, con poca elaboración y retención del balón, pero siendo sumamente dinámico por la facilidad y simpleza con la que juega. Ingredientes que lo catapultan como un elemento ideal para jugar en la Premier League, donde sus virtudes y acciones más recurrentes, encontraran un hábitat natural perfecto, de acuerdo a la naturaleza que distingue a una de las ligas más poderosas y espectaculares del mundo.

Y es que Paulinho corresponde a otra genética poco vista en el país sudamericano, y que corresponde más hacia el futbol europeo, específicamente al futbol inglés. Colocándose como un medio centro ‘box-to-box’. O sea que puede tanto ofender como defender de igual forma y al mismo nivel. Siendo muy agresivo, intenso y vertical para incorporarse a la zona de ataque, y en si por todo el rectángulo verde. Apareciendo siempre bien colocado de cara al marco para rematar. Algo que ejecuta de gran forma y sin recurrir a una segunda jugada. Ya sea con los pies, o bien, mediante el juego aéreo, una constante en la Premier League. Este movimiento que ejerce Paulinho de romper su línea sin balón en posesión, emana de la poca elaboración que muestra en la cintura del campo. Siendo un medio centro que opta más por un traslado rápido, dinámico y con una distribución en corto basado en el toco y me muevo. Dejando de lado proyecciones largas al espacio haciendo recorridos cortos –como Andrea Pirlo-. Teniendo asociaciones efímeras y que sirven para darle mucha circulación a la pelota. Cosa que le permite moverse en profundidad y tener desplazamientos en largo más fluidos y veloces. Características que le permiten abarcar mucho terreno, tanto en profundidad como en amplitud. Copando así, varias zonas de influencia para recuperar y para atacar. Por lo que se coloca como un buen soporte en muchas zonas de la cancha. Siendo la llegada al área su carta más fuerte. Ya que además, es un jugador que gusta de sacar disparos potentes desde la segunda línea si tiene la oportunidad. Recurso que la mayoría de los medios centros en Inglaterra ejecutan con regularidad. Mostrándose siempre directo, vertical, rápido, dinámico, con mucha profundidad por el centro y sobre todo con mucho gol. Factores que sin duda, encajarán de forma natural en la liga inglesa. Competencia que tanto por estilo como por materia prima, apela hacia un juego veloz –sobre todo en el traslado-, con pocos pases y elaboración, así como saltar líneas constantemente en busca de ofender.

Con esto, Paulinho encontrará un ecosistema que corresponderá sus virtudes. Y de momento, nos invita a pensar que nació para jugar en la Premier League.

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